Actualización del proyecto: AUDUN

Entrevista a los autores de AUDUN Y EL ANILLO DEL REY, Jorge García y Gustavo Rico

29 de septiembre de 2016
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Con la edición íntegra de "Los dientes de la eternidad" reciente en la retina, reincides como guionista en otra historia que transcurre en el Mundo Antiguo. ¿Resulta más fácil dar rienda suelta a buenas historias en una época en la que aún quedaba tanto por descubrir o sencillamente es un tiempo tan bueno como cualquier otro para desarrollar conflictos humanos que siempre serán eternos?

Jorge García: No tengo prejuicios a la hora de ambientar una historieta en una época u otra. En realidad, procuro amoldarme a las exigencias del dibujante. Gustavo trabaja más a gusto en atmósferas de corte exótico, fantástico o legendario. Pedirle que dibuje un coche en medio de una gran ciudad es una tortura para él. Y no es el único, ojo, he trabajado con otros autores que muestran la misma propensión a rehuir estéticamente la actualidad. A mí, esa preferencia no me plantea ningún problema. Cualquier escenario es válido para poner en pie una historia. En el caso de "Audun", el decorado sitúa al lector frente al exotismo y la aventura. La historia transcurre a mediados del siglo XI, una época en la que la mayoría de los mapas estaban aún por trazar y los exploradores se adentraban en lo desconocido sin más ayuda que su valor, su instinto y la guía de las estrellas. Nuestro héroe se rodea, un poco, del halo exótico de los pioneros.

En el caso del estilo de dibujo, no creo que todo el mundo sea consciente al ver tus dibujos, Gustavo, de que para la realización de vuestra anterior obra conjunta, "Los dientes de la eternidad" tardasteis casi una década en realizarla. ¿Cómo presentarías a quien se acerque a "Audun" tu particular forma de entender el dibujo, aparte de recomendarle el primer video que has colgado del proceso creativo? 

Gustavo Rico: Pues de entrada decir que con “Audun” no hará falta esperar otros diez años para tenerlo en la calle. Esperamos que vea la luz a principios del 2018. Por tanto, el proceso de trabajo y su edición sin duda será más fluido y continuado. No obstante, “Audun” es una especie de continuación de “Los Dientes de la Eternidad” en cuanto a forma de entender el dibujo se refiere, pero con diez años más de experiencia encima. Con el paso del tiempo he ido eliminando elementos que me resultaban accesorios en el dibujo y tiendo a quedarme cada vez más con lo esencial sin que la calidad del dibujo disminuya ni que el dibujo pierda nitidez o detalle. Es más, diría que “Audun” está concebido para hacer una de esas historias de vikingos en las que los detalles en paisajes, atrezo y documentación ganan protagonismo. Es una especie de superproducción condensada en 56 páginas. Quien vea los videos del proceso de trabajo que estamos mostrando durante la campaña podrá comprobarlo.

¿Qué autores, conocidos o no, influyeron más en ti para lograr un estilo tan único?

Gustavo Rico: Creo que el misterio está en tener un abanico bien amplio de influencias o referentes y saber asimilarlos, sin caer en la imitación o el mimetismo. De entrada te podría decir que mis influencias más básicas o con las que crecí son los autores de cómic de línea clara. Desde Hergé hasta Max, pasando por Chaland, Clerc, Ever Meulen incluso Moebius u Otomo.. Pero obviamente no me ciño únicamente a esta tendencia y he ido incorporando influencias de todo tipo.

Verás, como también me dedico al diseño de "merchadising" de bandas de rock, me he fijado mucho en el trabajo de cartelistas  y diseñadores de los años 60 como Wes Wilson, Rick Griffin o Víctor Moscoso. También me resulta interesante el cartelismo de los países de Europa del este durante esas mismas décadas. Autores como Heinz Edelmann, Roman Cieslewicz o Jan Lenica se han convertido para mí en referentes indispensables.

Me maravilla también el tipo de estética y el manejo de la técnica conseguido por algunos ilustradores infantiles como Stepan Zavrel, Josef Palecek, Asun Balzola, Thorstein Rittun o Kveta Pacovska

Y como no, algunos clásicos de la historia del arte como los pintores rusos de iconos o, sin ir más lejos el Bosco o Brueghel, u otros de vanguardia como Hannah Hoch, Raoul Hausmann... En fin, las influencias pueden llegar a ser infinitas en mi caso.

¿Cuál es vuestra forma habitual de trabajas juntos? ¿Empezáis a avanzar desde tus ideas y a partir de ahí avanzáis o partís del mismo punto para crear juntos la historia?

Jorge García: Normalmente, yo le propongo una idea a Gustavo y, si le gusta, debatimos sobre ella y nos lanzamos conceptos el uno al otro para construir un argumento que nos convenza a ambos. En el caso de "Audun y el anillo del rey", el esqueleto argumental procede de un viejo anhelo mío. Mientras me documentaba para escribir "Los dientes de la eternidad", leí una vieja saga islandesa titulada "Historia de Audun". Era un relato breve, de unas diez páginas, que narraba el periplo de Audun, un hombre humilde que peregrinaba a Roma y, en el camino, se ganaba el favor de dos de los monarcas más poderosos de la época: el soberano de Noruega y el de Dinamarca. La historia giraba en torno a la gratitud, y su moraleja era muy efectiva porque surgía de la historia misma (no se imponía a ella, como ocurre cuando uno escribe un panfleto). Sea como sea, empecé a fantasear con la idea de adaptar la saga de Audun en una historieta de unas pocas páginas de extensión.

Cuando Spaceman Project se puso en contacto con Gustavo y conmigo, se me ocurrió desempolvar ese anhelo privado (que había mantenido cuidadosamente en secreto) y le propuse a Gustavo una adaptación libre de la obra. Gustavo leyó el relato y me dio el "sí" al instante. Pero, cuando empezamos a fraguar el argumento, recordé y releí un viejo cuento de Kipling incluido en el libro "Puck de la colina de Pook". Kipling contaba la historia de una expedición vikinga por un río de África. Mientras releía aquella historia, conecté el periplo de Audun con el viaje fluvial y, en mi cabeza, las dos ideas parecían encajar bastante bien. Así que hicimos un cambio drástico en el argumento para incorporar el giro africano. De este modo, "Audun y el anillo del rey" se alejó del territorio de la adaptación estricta y se convirtió en una obra autónoma.

Gustavo Rico: Todos los caminos conducen al chat a día de hoy, así que con Jorge tengo una comunicación prácticamente diaria, en la que con frecuencia vamos tramando los detalles de nuestras historias. Él siempre tiene grandes ideas y como soy un genio en el noble arte de llevar la contraria normalmente voy apostillando por aquí y por allá hasta que llegamos a una especie de consenso. Con todo esto, él luego me va pasando páginas de "story board" que yo posteriormente paso a lápiz y a partir de ahí empieza el largo proceso de dibujo. A su vez, Jorge construye lo que llamamos “guión técnico”, con una descripción redactada y muy detallada de cada viñeta más los correspondientes textos de apoyo y diálogos de personajes. En resumidas cuentas, es un proceso bastante integral construido a través de los años y de la amistad. 

¿Qué te ha vuelto a unir creativamente al dibujo de Gustavo, Jorge?

Jorge García: Gustavo y yo nos conocemos desde hace más de quince años. Somos más que un equipo creativo. Somos amigos, cómplices y, cuando hacemos historieta, somos dos caras de la misma moneda. Como he dicho en alguna ocasión, pasé momentos difíciles mientras escribía "Los dientes de la eternidad". Llegué a considerar incluso retirarme del mundo de la historieta. Gustavo —con su apoyo, su amistad y su aliento— fue clave para sacarme de aquel pozo.

Por otra parte, durante el proceso de creación de "Los dientes de la eternidad", hubo un momento en que alcanzamos el dominio de un lenguaje expresivo que nos permitía contar cosas cada vez más complejas de una forma muy accesible al lector. Y yo quería aprovechar esa gramática narrativa para construir una historieta de aventuras que exprimiese a fondo los códigos del género y le diese una nueva vuelta de tuerca a este tipo de narraciones.

Y a ti, Gustavo, ¿qué te hizo decantarte en su momento por una línea clara a la que envuelves de colores y texturas tan contundentes como las que usas?

Gustavo Rico: Yo diría que en mi caso la función de la línea clara es la de delimitar bien cada elemento del dibujo sin que éste parezca confuso. Convertirlo, de esta manera, en accesible para el espectador. Imagino que si solo empleara color y textura este rasgo se perdería en parte. De todas formas, a veces, en mis dibujos, el empleo de la línea no es cerrado y solo aparece en ciertas zonas de una figura, por ejemplo, dejando que otras zonas se integren más en el fondo consiguiendo así un mayor efecto atmosférico. Voy variando bastante, la verdad, en función de la intencionalidad.

Viendo tu forma de crear viñetas es fácil comprender que gran parte de tu trabajo transcurra en una pantalla dado tu nivel de perfeccionismo. Sin embargo, ¿no hay momentos en que necesitas volver al papel para encontrar la perspectiva adecuada a lo que quieres transmitir?

Gustavo Rico: Sí que es cierto que dentro de mi evolución artística el color va ganando protagonismo y, por ahora, me resulta más fácil, rápido y preciso realizarlo mediante el ordenador. No obstante, toda la base del dibujo está realizada manualmente. Después del lápiz cada viñeta es entintada ya sea a pincel o "rotring", y las texturas suelen estar hechas a base de acuarela líquida o tinta aguada. Pero sí que es verdad que, viendo el trabajo de otros compañeros, siento la llamada de la selva y no descarto en un futuro completar manualmente todo el proceso creativo, y dedicarme sólo a escanear y a ajustar niveles de color con el ordenador. El tiempo dirá...

¿Cómo de respetuoso o riguroso eres con el contexto histórico elegido, Jorge? ¿Estudias con detalle el entorno del que vas a escribir?

Jorge García: Procuro ser tan riguroso como puedo y trato de acopiar toda la información a mi alcance sobre el asunto del que esté escribiendo. Algunas veces, una visita a la biblioteca pública de mi pueblo es suficiente. Otras veces, compro libros o recurro a internet. Pero, en muchas ocasiones, tengo que recurrir a la imaginación. Al fin y al cabo, de eso trata el arte de contar historias, ¿no? De imaginar y ser capaz de levantar un mundo ilusorio que el lector tome como real (al menos, mientras dure la lectura).

En el caso de "Audun y el anillo del rey", tengo un puñadito de libros de referencia y estoy consultando algunas otras obras. Me gustaría profundizar en el devenir histórico de los pueblos escandinavos durante el siglo XI: costumbres, usos religiosos tras la conversión al cristianismo, vida cotidiana, manejo de los barcos. También me gustaría profundizar en la historia y la geografía del continente africano en esa misma época. Pero no sé si dispondré del material que preciso. Afortunadamente, el argumento presenta un componente fantástico muy acusado que, creo, va a permitirnos a Gustavo y a mí salir airosos de este reto. Aparte, trataremos de introducir una perspectiva insólita sobre elementos que, para el lector actual, son de cultura general. Por ejemplo, cuando mostremos la colonia de gorilas, debemos ser capaces de plasmar el modo en que una persona del siglo XI percibe una realidad completamente nueva. Es decir, ¿qué vería un vikingo si viera un gorila? ¿Vería un animal? ¿Un hombre? ¿Un demonio? ¿Un dios? Ahora mismo, esa pregunta me roba el sueño.

Planteada como una clásica aventura épica, ¿sientes que "Audun" representa ese tipo de relato de aventuras con los que muchos crecimos y que pueda tener su hueco en el público de hoy en día?

Jorge García: En mi opinión (y recalco lo de "en mi opinión"), el triunfo de los formatos más largos en historieta ha supuesto, en muchos casos, una especie de devaluación del número de peripecias que se cuentan por página. Quizá se deba a que el domicilio de la aventura (en la acertada expresión de Juan Sasturain) se ha desplazado desde los escenarios más exóticos hasta el mundo íntimo de los protagonistas. Quizá sea que los autores —dueños de un número mayor de páginas para contar sus historias— se pueden recrear en aspectos en los que antes nadie se detenía. Sea como sea, si uno lee un álbum de Asterix o Tintin, tiene la impresión de que la trama está repleta de sucesos sin que el discurrir de la historia resulte denso o atropellado. Con "Audun" me gustaría recuperar esa sensación: la de que estás leyendo un tebeo en que los sucesos se deslizan con fluidez sobre la página, uno tras otro y en gran número. Se trata, por tanto, de sacarle partido a esas 56 páginas y honrar una tradición —la del álbum francobelga— que ha tenido (y tiene) grandes cultores. En este sentido, el Yann de "Tako" o "Sambre" es uno de los faros que me guían en el camino.

Qué te resulta más difícil y qué más fácil a la hora de afrontar una aventura como la de "Audun": ¿los lugares y paisajes, los personajes principales, dotar a los secundarios de protagonismo suficiente o los animales con aspecto monstruoso que tanto llaman la atención en vuestro primer despliegue de imágenes de esta novela gráfica?

Jorge García: Soy un guionista muy inseguro y, en realidad, me resulta difícil afrontar casi todo. Trataré de enumerar, por orden, mis temores. De entrada, me cuesta escribir un argumento complejo y coherente, e incorporar a los personajes de forma que su inclusión parezca natural (y no forzada por alguna oscura necesidad dramática). Después, me cuesta sentarme a escribir las secuencias. Puedo estancarme durante días en un diálogo si creo que no suena bien o que el personaje no habla con voz propia. De hecho, las primeras páginas que hemos colgado en la web son todavía incipientes. Espero que los personajes —poco a poco— vayan ganando en matices a la hora de expresarse (incluso en su lenguaje corporal, que tan importante resulta a la hora de comunicarnos). Aparte, me gusta que la puesta en escena sea atractiva y plantee retos al dibujante. En este sentido, me rompo la cabeza para conseguir que cada viñeta tenga eso que los estadounidenses llaman "beat" ("latido" o "pulso"), una peculiaridad que la diferencie de la anterior y que espolee al lector hacia la siguiente. La suma de todos esos miedos forma ahora mismo una gran bola de pavor en mi estomago. Pero gracias a la fe que Gustavo tiene en mi trabajo creo que voy a ser capaz de digerirla para crear una obra interesante.

¿Cómo se plantea el ritmo de trabajo de un guionista cuando se enfrenta a un sistema de patrocinio como el de Spaceman Project? ¿Aporta libertad creativa la seguridad del método?

Jorge García: Bueno, es un trabajo con unos plazos muy acotados. Para empezar, debemos superar la campaña de financiación (y no es un escollo fácil, ojo). Yo me enfrento a este primer paso con bastantes nervios. El riesgo de incumplir el objetivo es real. Y representa al mismo tiempo un garrote de incertidumbre que nos mina la moral y un látigo de perseverancia que nos espolea para redoblar nuestros esfuerzos. Una vez concluya esta travesía del desierto de 40 días, empezaremos otra odisea: la de acabar el álbum. En este caso, los plazos son muy cómodos y creo que podemos realizar una obra muy cuidada, que honre esa tradición de grandes álbumes francobelgas a la que hemos aludido antes.

Respecto a la cuestión de si el patrocinio aporta libertad creativa, no sabría darte una respuesta concluyente. Eso sí, en mi caso (y en el de Gustavo), el sistema de patrocinio aporta una gran seguridad económica y nos garantiza poder concluir "Audun" en unas condiciones muy ventajosas. Además, conlleva otra ventaja que agradezco y que he percibido en el poco tiempo que llevamos de campaña: el cariño con que nos tratan los lectores y el ánimo que nos insuflan para sacar "Audun" adelante.

Y a ti, Gustavo, ¿qué es lo que más te motiva para realizar "Audun" y cuál es la diferencia creativa entre crear un trabajo para los antiguos esquemas editoriales?

Gustavo Rico: “Audun” y “Los Dientes de la Eternidad” son la consecución de lo que podríamos llamar periplo vikingo. Una exploración profunda de una época en la que hemos encontrado cuestiones filosóficas y humanas relacionadas con la actualidad y que vamos a tratar de hacer evidentes a través de historias de entretenimiento, con mucha aventura y con una trama interesante, cosa que echo a faltar en el mundo del cómic. Todos estos temas, la verdad, me motivan bastante.

Además, una de las características que más me han llamado la atención de las campañas de Spaceman Project es que, pese a que el producto final es un cómic en forma de libro, de alguna manera te obliga a tener un enfoque global en cuanto a disciplinas artísticas. Es decir, aparte de las páginas de cómic, presentamos ilustraciones, animaciones, concept art... Es una forma integral de presentar un proyecto que incluso podría llevarse más allá. La verdad es que es una forma creativa muy interesante y con muchas posibilidades.